El “Scratch” por Javier Montes de Oca

El Upsetter Lee Perry en su Black Ark Studio antes de incendiarlo.

Lee “Scracth” Perry, ya no aguantaba más su Black Ark Studio. Pensaba que Satanás había maldecido aquel lugar bendito y nadie lo haría cambiar de opinión.

─ Te digo hermano, que lo siento en el ambiente. Malos espíritus nos acechan, rasta –sentenció con cautela y algo de nerviosismo, los ojos desorbitados, el talentoso músico de cuarenta y siete años, mientras se mecía la barba.

─ No es cierto, rasta, está imaginando cosas. Esto está quedando estupendamente bien –mintió el joven mientras se revolvía en su silla, conociendo el temperamento exacerbado del Maestro. Tragó grueso y se apartó los dreadlocks de la cara.

─ Qué sí, rasta. Esto está muy feo. Hay una presencia de la Babilonia en el ambiente, hermano. Así no puedo seguir grabándote. Además, no me mientas, rasta, mi concentración ha sufrido un declive inesperado. No hago sino cagarla todo el tiempo, ¡estoy jodido! –gritó el gran Upsetter asestándole un puñetazo tal a la consola de grabación de cuatro canales del Black Ark, que se dejó marcada en su negra mano, varias clavijas.

El glorioso estudio de grabación ubicado en las afueras de Kingston en un terreno de la propiedad de Lee “Scratch” Perry, justo aledaño a su residencia, había conocido mejores épocas. ¿Y quién podía dudarlo?

─ ¡Tranquilo, Upsetter! Usted es el más grande productor que esta isla haya conocido. Por eso, me honra magnamente que haya aceptado producir y remasterizar mi trabajo, ¡será sin duda lo más grande que haya hecho yo hasta el momento y no sería nada sin usted, rasta! –intentó en vano tranquilizarlo el joven músico, a sabiendas que el grande Lee Perry ya no es lo que era.

Su fragilidad mental y el nunca probado abuso de drogas y del barato ron caribeño, amén de los duros golpes de la vida, habían minado su percepción de la realidad, si bien su talento musical parecía ir in crescendo con los años.

─ ¡Qué no rasta! No hace falta que me mienta, estoy hecho una mierda. Escucha esto –dijo con la voz quebrada por la frustración el excéntrico productor jamaiquino y acto seguido con su dedo índice y medio de la mano izquierda repletos de grandes anillos de plata y oro, subía las clavijas de la consola dejando escuchar lo que acababa de grabar.

Las ondas sonoras del reggae y del Dub del novato músico irrumpieron y vibraban contra las paredes del Black Ark realizando un ensayo de lucha contra las malas vibraciones que percibía Lee “Scratch” Perry. No estaba nada mal. A pesar de su locura, el Upsetter seguía siendo el más duro de los productores de reggae del Caribe.

─ ¿Lo oyes? Babilonia acecha rasta, ¡Esto es una absoluta mierda! –exclamó Lee Perry, mientras se levantaba de su asiento y observaba con la cabeza gacha los cándidos rayos de sol que entraban por el agujereado techo del estudio.

De repente, le sobrevino un ataque de ira y la emprendió con rabia contra el Black Ark Studio, su Black Ark Studio. Comenzó a propinarle patadas y golpes a las paredes y a arrancar todos los aislantes sonoros de las mismas en un ejercicio de insanidad inconcebible.

─ Pero, ¿qué carajo hace Maestro? ¡Su estudio no tiene nada que ver con esto!¡Si es una obra de arte y patrimonio sonoro de la isla, brotha!¡Deténgase ya mismo! –arengó el chico rastafari lo más enfáticamente que el tetrahidrocannabinol acumulado en sus neuronas le dejaba.

─ ¡Nooo!¡Este estudio es la perdición!¡Aquí yace Satanás escondido entre los cables y atrás de los micrófonos! –saltaba el enjuto productor afrocaribeño-. ¡Escucha las malas vibraciones, rasta!¡Escúchalas!¡Por eso he caído en desgracia!¡Por eso mi música ya no es lo que era tiempo atrás, man!¡Obra de Babilonia, Satanás en Babilonia, rasta! –iba de un lado al otro desconectando de golpe los cables y rompiendo los vidrios con un martillo.

─ ¡Maestro Upsetter, por Jah Rastafari!¡Deje en paz al Black Ark ahora mismo, que luego se arrepentirá por siempre¡ Venga, salga de aquí, man –le espetó ahora con más saña, verdaderamente preocupado y guardando con prisa todos sus instrumentos, temiendo que el arranque de locura de Lee “Scratch” Perry pudiera terminar en sus últimas consecuencias.

En este estudio, el aún treintañero había grabado en la década pasada a un jovenzuelo mestizo hijo de un capitán británico, que estaba lleno de ilusiones pero que hacía falta pulir como al diamante. Se llamaba Robert Marley y un día había acudido en compañía de Peter Tosh y de Bunny Livingstone al Black Ark en busca de las sonoridades que sólo el Upsetter Lee “Scratch” Perry podía darle a la música.

Igualmente en este anexo, caído en desgracia, se había inventado el Dub en conjunto con otro chico jamaiquino, Osbourne Ruddock, que pasaría a ser conocido más tarde como el rey del Dub, King Tubby.

Pero el buen Lee Perry, ya no aguantaba más su Black Ark Studio. Pensaba que Satanás había maldecido aquel lugar otrora bendito y nadie lo haría cambiar de opinión. Corrió con sus delgadas piernas de garzuela a buscar un bidón de kerosene, tan abundante como combustible en aquella época en el Caribe, y roció todo el estudio, totalmente poseído.

Roció el tablero principal y la mágica consola de cuatro canales, que tantos músicos blancos, incluido el ladrón inglés de Chris Blackwell que le había robado a su querido alumno Robert Marley y su banda The Wailers, habían intentado emular sin éxito.

─ ¡No haga eso Maestro!¡Aquí no hay ningún Satanás!¡Babilonia lo ha envenenado para que crea eso! –gritó desesperado el chico mientras cogía todas sus pertenencias e intentaba salir de aquel lugar, antes de que Lee “Scratch” Perry incendiara su histórico recinto.

─ ¡Muy tarde rasta!¡Sal de aquí ahora mismo, vete, vete! –sentenció casi esquizofrénico el genial productor.- ¡Quémateee Satanás y tus vibraciones de mierda!

Se hurgó en sus pantalones colorines y sacó su mechero de oro, mientras el otro chico salía despavorido sin creer muy bien en la locura que estaba consumiendo a uno de sus grandes ídolos.

Lee “Scratch” Perry lanzó con fuerza el mechero contra su epopéyica consola y una llamarada alumbró el estudio de grabación. El músico, que tampoco deseaba hacerse daño físico, salió del lugar con una sonrisa sarcástica de oreja a oreja y besando una estampilla de Haile Selassie I que tenía en la cartera.

Ambos músicos, el maestro y el alumno, se quedaron pasmados afuera viendo como las llamas quemaban a Satanás y a sus malas vibraciones. El alumno casi lloraba por la pérdida cultural que estaba ocurriendo para su nación. Lee “Scratch” Perry por su parte, sonreía y se imaginaba al mismísimo diablo con cara de británico, eso sí, quemándose en su Black Ark Studio.

Mientras a lo lejos se oían las sirenas de los bomberos y de la policía en aquella noche calurosa de Kingston, Jamaica en 1983 y Robert Nesta Marley hacía un par de años que había sido consumido por un cáncer y enterrado con un funeral de estado en esa paradisíaca isla de las barricas de roble, un joven músico de reggae y Dub con los dreadlocks hasta la cintura le preguntaba al mítico Lee “Scratch” Perry, el Upsetter, como él se hacía llamar, por qué había incinerado ese histórico estudio casero que tanto había colmado de gloria la música jamaiquina.

El señor en cuestión se limitaba a responder, aún quizás bajo el efecto de algún alucinógeno barato y todavía severamente tocado por la separación con su familia ida a vivir a Inglaterra y obstinado con la corrupción de un rico empresario holandés que lo había dejado en la quilla, y con el negocio discográfico de la isla, simplemente esto:

─ Yo seré negro y muy negro. Pero el Black Ark lo era aún más –las llamas se habían llevado ya a Satanás y quizás a la memoria de Chris Blackwell y de Bob Marley-. Era un agujero negro de la locura y de la avaricia de los blancos –dijo Perry sentándose a pelar una banana que recogió del suelo.

“De Javier Montes de Oca”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s