El Circo Grotesque de los Horrores bolivarianos

Ningún venezolano se beneficiará de elegir presidente a Maduro, quien ha ido surgiendo exclusivamente por su fidelidad canina al ausente.

El pueblo podrá caerle a goles al señor del bigotón poblado el próximo 14 de abril, callándole su homofóbica, xenófoba, resentida y populista boca de mal imitador.

No paro de asombrarme. Día tras día. Desde el pasado 5 de marzo, no ha pasado ni un solo día que no me haya dejado boquiabierto la gente. Y no sólo venezolanos de a pie, sino gente que he conocido, que puedo (o al menos podía) llamar mis amigos. Colegas de la universidad, periodistas, otros, personas con las que he trabajado, o simples conocidos. Son personas que a cualquier anarquista, agnóstico o ateo (no es mi caso, porque no me enmarco en ninguna de esas tres tendencias) le daría verdadero asco debido al comportamiento que han adquirido de cara a la muerte del presidente Chávez.

Han tomado la postura del fallecimiento de Chávez como una especie de burla, de parodia de las muertes en combate de la Antigua Grecia, cuando el héroe caía gloriosamente en batalla y luego lo llevaban a ser llorado por las plañideras en su tierra. Han intentado por todos los medios de elevarlo a la categoría mítica, de encumbrarlo al Olimpo de los grandes y auténticos luchadores sociales de la categoría de Nelson Mandela, Mahatma Gandhi o Martin Luther King. Le han traspasado como mágicamente el título del auténtico, único e irrepetible Libertador Simón Bolívar (1783-1830) que libertó seis naciones latinoamericanas del yugo de la corona española e inspiró junto a otros grandes como San Martín, O’Higgins, Santander, Solano López o Artigas la gesta de la idiosincrasia latinoamericana, al insultador y vejador de oficio Teniente Coronel Chávez, antiguo golpista fallido contra la democracia en 1992.

Me ha dejado anonadado el efecto del entramado urgido por los hermanos Castro, para hacerse con las reservas probadas de crudo más grandes del mundo y así, de la mano de otros gobiernos serviles como el de Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernández o Daniel Ortega poder saquear a mano armada las riquezas minerales y en hidrocarburos que tiene mi país. Toda esta dantesca puesta en escena orquestada por las marionetas Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Elías Jaua, ha contribuido a tocar en lo más profundo el pathos, la fibra sensible y catártica del más pobre y humilde venezolano, que (en sólo en algunos casos afortunados) ha recibido pequeñas migajas en forma de dádivas clientelares, que no contribuyen en lo más mínimo al progreso real de esas personas, marginadas desde siempre por las  malas prácticas de los cuarenta años anteriores, pero flagrantemente empeoradas por las actuales prácticas de ese parapeto ideológico bastante cutre, llamado Chavismo en honor al occiso.

Ningún venezolano de los de a pie se beneficiará de elegir presidente al señor Nicolás Maduro, quien ha ido surgiendo exclusivamente por su fidelidad canina al ausente. Sin embargo, este señor, de dudosa moral y ética, ahora ha comenzado con mal pie vejando las propias últimas voluntades del ahora occiso. Ni ha respetado su deseo porque fuera el teniente Cabello quien se encargara de la presidencia durante un mes y llamara a elecciones, ni tampoco ha querido darle sepultura a su pérfido cadáver en su tierra barinesa, sino que ahora lo expone como un muñeco pútrido embalsamado, al más puro estilo Grotesque o Gore en una urna de cristal, para ser observado por llorosos y curiosos ojos.

Es inmoral elevar a los altares sociales a una persona perfectamente mortal y con cientos de crímenes en su haber, pero claro, en una sociedad descompuesta por la violencia, la ignorancia y la pobreza, donde lo malo está bien visto, se veneran pidiéndole milagros inclusive a antiguos criminales y asesinos apodándolos “Los Santos Malandros”, a quienes se les prenden velas y se le rezan como si de un santón chiíta se tratara. De esa manera, ¿cómo no esperar que en el imaginario colectivo del pobre, no se eleve a Chávez a la categoría de santo o de mártir inclusive?

Ahora, el maquiavélico señor Maduro, dijo el mismo día de su fallecimiento que a Chávez le había sido “inoculado el cáncer por el cual murió por el mismo Imperio yankee” y el iletrado pueblo venezolano que busca con esperanza seguir las mentiras del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), asesorado estrechamente por el régimen cubano, por supuesto, se creerá lo que el delfín de su ídolo diga.

La forma como se ha manejado al pueblo, al pobre, al humilde, es una grosería, una calamidad social. El inescrupuloso triunvirato chavista, ha gestado una división prácticamente irreconciliable en el pueblo venezolano, lo ha degradado, lo ha degenerado y ha manejado la muerte del teniente coronel, militarista a ultranza, en simple campaña y mítin electoral. A la par, bien es sabido por todos, que en Venezuela el órgano electoral, el que debería de arbitrar los resultados, está completamente parcializado y recibe todas las prebendas y beneficios económicos de disfrutar del Socialismo del siglo XXI, idénticamente que el Tribunal Supremo de Justicia, cuyos jueces son despedidos en público y encarcelados con ensañamiento cuando contrarían las órdenes del alto mando chavista. Es por esta razón, y utilizando el luto reciente manejado de la forma más teatral y circense que pudiera existir, que el señor Maduro ganaría con muchas probabilidades la presidencia de la República de Venezuela. Sin embargo, la pelea será peleando, el balón es redondo y siempre el pueblo podrá caerle a goles al señor del bigotón poblado el próximo 14 de abril, callándole su homofóbica, xenófoba, resentida y populista boca de mal imitador de su teniente coronel occiso.

Eso esperamos. Y si la contra-involución llegara a perder por los votos contra la Involución bolivariana, bajo las consabidas marramucias que nunca faltan para conseguir votantes, tales como darles cédulas de identidad nacional a inmigrantes chinos, cubanos e iraníes, así como de ir a buscar a los votantes a sus casas y llevarlos con regalos como una lavadora o electrodomésticos al centro de votación, así y todo, seguiremos en pie de lucha, porque como dijo recientemente el gran novelista peruano Mario Vargas Llosa, “el régimen chavista caerá muy prontamente por sus corruptelas y por la delincuencia que en él habitan”. Eso espero encarecidamente, ¡vamos Venezuela!

“De Javier Montes de Oca”

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2 Comments

    1. Muy interesante esa caricatura, realmente el gobierno de Hugo Chávez y del PSUV en Venezuela ha sido el engaño más grande que ha tenido nuestro país. Es una simple burla a mano armada a los más pobres, humildes, iletrados de la Nación que han buscado durante más de 14 años una respuesta en el ahora difunto y nunca la han conseguido. Que grave puede llegar a ser el populismo de tintes socialistas para nuestra América Latina.

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