Disfrutar del arte subido a una azotea en Barcelona con Terrats en Cultura

Hace apenas dos primaveras que ha nacido y este verano intentará apuntalarse como una de las iniciativas culturales underground más novedosas e interesantes de Barcelona. Se trata de Terrats en Cultura 2015, una serie de 10 espectáculos artísticos llevados a cabo en amplias azoteas de Barcelona.

Los responsables de esta nueva experiencia cultural, se hacen llamar Coincidències, asociación cultural barcelonesa, quienes aseguran que la razón de existir de esta nueva plataforma para las artes es…Sigue leyendo mi artículo completo en:

http://es.blastingnews.com/barcelona/2015/05/disfrutar-del-arte-subido-a-una-azotea-en-barcelona-con-terrats-en-cultura-00380141.html 

Anuncios

Paseos por Javier Montes de Oca

Paseos-relato-ficcion-Raval

Sólo me restaba el olfato para guiarme por aquellos pútridos lugares, evitando el tufo a sudor y a alcohol que reinaba en aquellos festivos agujeros.

Se desliza mi sombra por un recoveco ansioso de la bulliciosa ciudad. Es sábado por la noche y los grupos que van como noctámbulos están de farra. Tantos seres que se mueven como por inercia, perdidos, el alcohol y quien sabe que otras sustancias circulando con desmesura por sus torrentes.

Los observo, tan ausente, tan ido. Se divierten, o al menos, eso aparentan. El clima benévolo lo favorece y los grados de alcohol también. Yo entretanto ya me he escurrido por callejuelas, y las suelas de mis zapatos viejos han pisado, sin querer, el orine. Laberíntico barrio que debo de atravesar, sin saber ni por qué. Alguien me lo ordena y yo no le quiero obedecer, pero igual continúo. Vecinos que entran a sus humildes casas. Parejitas que van queriéndose, quizás sólo por esa noche. Europeas del norte desatadas, aprovechando las que quizás sean sus únicas vacaciones del año, perdiendo cualquier tapujo que ocasionalmente pudieran tener en sus nórdicas latitudes. Es más lo que reflexiono y analizo que lo que observo. Me limito a otear a los transeúntes con el rabillo de un ojo aprensivo y luego, sólo luego, comienzo a armar conjeturas en mi interior.

Pese a ello, mi paso firme no se amilana, bordea los umbrales de los edificios, plazas y callejuelas rumbo al lugar intangible que siempre quise. El alma no se lo plantea dos veces antes de desbordarse, de verter su cálido contenido hacia el frío exterior. Eructa como un cúmulo de energía repleta y llena esas calles centenarias del centro con sus colores, sus matices, sus irradiaciones. Creo que estoy a punto, poco a poco se me nubla la vista y ya no reconozco más los rostros multiétnicos que se me cruzan.

A pesar de que sé que estoy desfalleciendo, un gozo me va brotando de los poros, formando una película invisible a los demás, pero que corroboro con toda seguridad que allí está, pegajosa a mi vieja piel. ¿Será que soy ahora como una serpiente que muta su pellejo en pleno arrabal por una magnífica nueva piel iridiscente? Esto es surreal, recuerdo haber pensado.

Ya no me quedaba más por hacer, pero por un instinto animal, saqué una pequeña botellita de agua de mi bolsillo y me la llevé a mis labios febriles, agrietados. Bebí de ella, esperando quizás recomponerme hasta llegar a un sitio más digno. Nada. Ya estaba casi ciego y sordo. Sólo me restaba el olfato para guiarme por aquellos pútridos lugares, evitando el tufo a sudor y a alcohol que reinaba en aquellos festivos agujeros. Justo cuando pensé que me recuperaba de alguna manera, el alivio llegó efectivamente, pero en forma de vahído fulminante, definitivo. Sentí como mi cuerpo pesado golpeaba sin dolor el pavimento y cientos de colores emanaban de mi cuerpo entremezclándose en el éter reconstruyendo mi silueta justo encima de lo que segundos atrás, había sido yo.

Ya con tantos colores y a la vez tan invisibles, elevándome unos cuantos metros, observé a aquellos transeúntes fiesteros deteniendo su juerga para ensayar una perfectamente inútil reanimación de mi ahora cascarón inerte en aquel barrio infecto. Yo, aliviado, reí hasta el cansancio, a sabiendas de que nada de lo que hicieran podría devolverme a ese injusto e incomprensible mundo de mierda.

“De Javier Montes de Oca”

El tercer festival de Barcelona es para mí, el primero.

Cruilla-Festival_2013Al fin conseguí mi festival musical idóneo para mi estilo de vida, para mis gustos musicales, para mis referencias de vida y mis concepciones artísticas, filosóficas y hasta ideológicas en mi ciudad adoptiva de Barcelona.

La gran mayoría de jóvenes que viven en la ciudad condal o en sus alrededores, o inclusive en el resto del estado español, al asociar Barcelona con festival, piensan inmediatamente en los dos más grandes que sin duda, siguen siendo el San Miguel Primavera Sound, próximo a realizarse y que contará este año con la increíble presencia de Blur y que suele explorar más bandas de la movida Indie o hipster, bandas más noveles, con un sonido más moderno y urbano y sobretodo basado fuertemente en la movida de las islas británicas.

Por otro lado, encontramos también al Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art Sónar de Barcelona, el cual está igualmente consagradísimo con sus veinte ediciones a cuestas, y que también está muy próximo a realizarse. Este año contará con la presencia de Pet Shop Boys, Kraftwerk, Justice, Skrillex,

Buraka-somsistema

Buraka Som Sistema / Portugal.

 

catpower

Chan “Catpower” Marshall / USA.

 

ferminmuguruza

Fermín Muguruza / Euskadi.

 

goran_bregovic

Goran Bregovic / Bosnia & Herzegovina.

 

morcheeba

Morcheeba / U.K.

 

suede

Suede / U.K.

 

tiken_jahfakoly

Tiken Jah Fakoly / Côte d’Ivoire.

 

toots_maytals

Toots & The Maytals / Jamaica.

 

wyclef_jean

Wyclef Jean / Haití.

 

 

Rokia-Traoré

Rokia Traoré / Mali.

 

 

 

 

 

 

 

entre otros grandes artistas de la movida electrónica y digital. Si bien, éste segundo me atrae muchísimo más que el primero, también reconozco que se aleja en mayor medida de mis atracciones y motivaciones musicales de toda la vida.

Como tercera opción y ya después de estos dos grandes festivales primaverales, tenemos el festival que se ha ido consolidando con sus cinco ediciones previas y para este año 2013 promete consagrarse como el festival per se del verano barcelonés. Me refiero al Festival Cruïlla Barcelona, que este año cuenta con el poderoso patrocinio de la más posicionadas de las cervezas catalanas: la Estrella Damm (es un hecho, no me pagaron por afirmarlo).

Esto, como bien lo dicen sus propios organizadores ha contribuido a abaratar los precios de las entradas, para que “nadie se quede sin festival de verano”. Aunque reconozco que en los años anteriores el cartel ha estado mucho más potente y atractivo para mis gustos musicales, contando en la edición anterior con la poderosa presencia de Gogol Bordello, Iggy Pop, Amadou & Mariam, Nneka, Gustavo Cordera de la Bersuit Vergarabat, Julieta Venegas, The Specials, Cypress Hill, Linton Kwesi Johnson, Dub Inc., Nortec Collective, entre otros y la edición del 2011 con las brillantes actuaciones de Jack Johnson, Fat Freddy’s Drop, Madness, Calle 13, Lee “Scratch” Perry & Max Romeo, Alborosie, Obrint Pas, entre otros, lo que se viene para el 2013, tampoco es ninguna trivialidad.

Chan Marshall, también conocida como Catpower, melódica y depresiva cantante y compositora norteamericana, la reconocida y aventajada banda brit pop de los ’90 Suede presentando su nuevo álbum “Bloodsports”, el rapero y activista haitiano Wyclef Jean, antiguo miembro junto a Lauryn Hill de The Fugees, quien se ha hecho respetar por sus numerosas colaboraciones con músicos reconocidos como Celia Cruz, Shakira, entre otros, serán algunos de los platos fuertes del primer día del festival, el viernes 5 de julio. Los legendarios Toots & The Maytals, con sus cincuenta años a cuestas de incansable reggae y ska jamaiquino, la batidora de ritmos frenéticos luso-angoleña de Buraka Som Sistema, directo de los barrios mestizos de Lisboa y la electrónica pop y funk de los escandinavos de Whomadewho complementa mis predilecciones en esta ecléctica mezcla auditiva que tanto pone el sello en el Festival Cruïlla de Barcelona.

Para el sábado 6 de julio, el espacioso recinto del Fòrum contará con el cartel sincrético conformado por el trío británico liderado por la exquisita vocalista Skye Edwards, Morcheeba, el activismo hecho reggae del portentoso cantante marfileño Tiken Jah Fakoly (un ídolo personal de este servidor por quien he esperado muchos años para ver su magnífica puesta en escena africanista), la participación anfitriona del vasco y siempre políticamente incorrecto Fermín Muguruza celebrando sus 30 años de carrera comprometida con su ideología política y su lengua, el torbellino balcánico Goran Bregovic y su Wedding & Funeral Orchestra que vendrá a hacer bailar a media ciudad con sus composiciones gitanas, muchas de ellas, célebres por las películas de Kusturica, Rokia Traoré una de las voces femeninas más hermosas y desgarradoras del continente negro presentando su nuevo álbum “Beautiful Africa” y cerrando el cartel, el magnífico joven de New Orleans, un auténtico as del trombón y de la mezcla del jazz más purista con el hip-hop más urbano, Trombon Shorty & Orleans Avenue.

Todo este maravilloso cartel internacional se complementa con otras actuaciones, que seguramente no presenciaré, porque con tantos artistas y tres tarimas simultáneas, no alcanzaré a hacerlo, pero decir que Snoop Dog, James Morrison, Rufus Wainwright, Billy Bragg, el puertorriqueño Tego Calderón y muchas más bandas de la escena rock, pop y mestiza catalana, actuarán ese primer fin de semana de julio, no es poca cosa y sólo viene a incrementar el prestigio y el alcance que el Festival Cruïlla se ha venido labrando en el escenario musical europeo.

Bueno, falta poco menos de dos meses para deleitarme con este grandioso festival y ya escucho a diario a los grandes músicos que se darán cita en el mismo. Decirles que los abonos para el mismo están actualmente muy bien de precio, pero luego los irán incrementando. Por esta razón y con el cartel más que cerrado para la edición 2013, recomiendo adquirirlas ahora mismo. Luego, no digan que no se los dije. ¡A rockanrolear!

Un vagón entre Sant Jordi y la Virgen de Coromoto por Javier Montes de Oca

Tengo una conexión con el transporte público. Hace años que no conduzco, porque detesto los coches sincrónicos. Si todos fueran automáticos, otro gallo cantaría. Sin embargo, no existe nada como el Metro. Además es una puerta a lo desconocido. Cuando llego a una ciudad y lo tomo, es ese subterráneo que como una lombriz, excava tierra a su paso y me arroja hacia una zona de la ciudad que no conozco. Puerta a lo desconocido, precisamente.

Además en el Metro de Barcelona, suceden cosas. No sé bien aún qué sortilegio de conexión tiene con el Metro de mi ciudad natal. Pero, desde que vivo en Barcelona hace tres años, he salido de pronto, misteriosamente, por alguna estación del Metro de Caracas. ¡Sí, en Venezuela! Recuerdo, la primera vez, entré por la Línea 1 en Clot como de costumbre. Había un puesto vacío, a las seis de la tarde un viernes. Nada extraño, se escuchó el pitido que marca las estaciones. Glòries, primero. Marina, después y para rematar Arc de Triomf. Bajaba en Urquinaona, justamente tenía que gerenciar algo en el consulado de Venezuela, ubicado en Plaça Urquinaona.

Voy con mi bufanda, mi gorro y mis chaquetas por la escalera mecánica cuando empiezo a no creer nada de lo que se me atraviesa. Comienzo a sentir un olor que me es conocido, aunque lejano, a sentir en la piel un efecto que hacía años que no sentía. ¿Qué ocurre?

Camino lentamente y en el vestíbulo de la estación comienzo a ver personas más morenas de piel, ni una sola chaqueta, bufandas mucho menos. De repente, todo el mundo se ha metamorfoseado. Me pasa al lado una chica bellísima hablando por móvil: ¿Mi amor, me oíste lo que te dije ahorita? Todo, en un excelso acento caribeño que me era tan conocido, que me pertenecía tanto. Pensé: ¡Cómo hay venezolanos en Barcelona! Seguí caminando, pero el vestíbulo del Metro había cambiado, y drásticamente. No había nada escrito en catalán, sino que toda la señalética estaba sólo en castellano. ¡No podía creerlo! Tenía que soñar. Salí y no supe cómo, porque habían cambiado los torniquetes y ni siquiera lo habían anunciado. ¡Qué descuido y eso que acaban de aumentar las tarifas!

Me dirijo al operario de turno y qué sorpresa al verlo algo bajo, con un mostacho a lo Pancho Villa y bastante moreno de tez. Le explico la situación y sin entenderme nada, dice:

─ Pasa por ahí mijito, y no vuelvas a perder el ticket, ¿ok? –con aquel dejo característico del Mar Caribe.

Atónito le agradecí en su mismo acento y pasé por la puerta que había entreabierta. Y ¿cuál no sería mi sorpresa al leer que en la estación no ponía Urquinaona sino La Hoyada?

Subí la escalera y de repente me sumergí en la caótica urbanidad de Caracas, la otrora “Sucursal del Cielo”. No podía ser verdad, pero el olor a comida venezolana y el sonido típico de las bocinas de los coches y el acento de los transeúntes, no podía dejar pie a dudas. ¿Sería la estación de Urquinaona un portal a la céntrica estación La Hoyada de Caracas? Podía averiguarlo. Corrí de nuevo a la estación y compré un billete en moneda local que me apañé para conseguir con trucos de baqueano.

Entré apresurado a los vagones del Metro de Caracas y sin hacer caso de en qué dirección iba tomé el primero, me bajé en Bellas Artes y esperé al siguiente en el sentido contrario. Al llegar, descendí en La Hoyada, subí las escaleras trotando y de repente una fuerte corriente de aire frío me daba en el pecho. ¡Hostia! Había dejado la bufanda en Caracas. Me constiparía con el aire de la Barcelona primaveral.

Metro_Hoyada-Caracas-Barcelona-Relato-Blog

Seguí caminando, pero el vestíbulo del Metro había cambiado, y drásticamente. No había nada escrito en catalán, sino que toda la señalética estaba sólo en castellano. ¡No podía creerlo!

Yo con mi-arte tengo…

Barri Gòtic, Barcelona.

Barri Gòtic, Barcelona.

Mundos, culturas, calles. Cada salida es una experiencia, una percepción sensorial, ruidos, olores, sabores. El cerebro va absorbiendo sin darse cuenta, asimilando todas aquellas sensaciones que percibimos en el aire. Olor a gasolina, el humo grisáceo penetrante de los autobuses, los gritos de los vendedores ambulantes. Los pakistaníes y bengalíes con sus míticas cervezas a un euro, las risas de unas chicas guapas en la acera de enfrente, que se pasean en minifalda y tacones sin importarle el frío invernal que hiela a un caribeño cualquiera como yo.

Asimismo, está la ciudad, derroída, caída en cuadritos y en piezas amorfas que rasgan las paredes, colores chillones de un graffitero urbano carente de talento más que para rayar ilógicos “tags” sobre ella. Prostitutas venidas del herido continente negro, para llevarse el pan a la boca en una sociedad que no gusta de asimilar plenamente otras culturas, más allá que de la simpleza de rociarse un poco de su maquillaje y así poder llenarse la boca de cosmopolitismo

La playa, los rubios y rubios paséandose por ella, sin importar un bledo la temperatura que flota en el ambiente, ni la neblina, ni el invierno. Eso lo percibo. Mis fosas nasales van trenzando esas partículas de salitre que provienen del hermoso Mar y poco a poco van codificando un dulce olor a vida en mi cerebro. Ahhh, el Mar…es que no soy nada sin él…como compadezco a mis hermanos bolivianos o paraguayos, o a los rubiecitos austríacos o checos que carecen de mar…y ¡tener que conformarse con ríos o lagunas! Cómo es triste la ciudad percibida sin Mar…pero, aquí, sí aquí es diferente…esa hermandad cuasi cómplice que le guiña un ojo mutuamente entre Mar y ciudad. Naturaleza y hombre. Y otro graffitti. Éste, mucho mejor logrado. Así me gusta. Rayar por rayar no es arte. Y yo, con mi_arte tengo, definitivo.

Bares, restos, bares, uno tras otro…¿cómo es que hay tantos?¿No se cansan? Tomarse una espumosa en uno, salir, ver una chica morena en otro, pedir un vinito tinto, bar, otro más…¡oye si allá hay un irish! Oye, pelirrojo, ponme una buena pinta, de esas tan grandes que beben en tu maravilloso país de tréboles y duendes…¿en Irlanda hay Mar también? Sí, claro que hay. ¡Sí es una isla!

Camino, camino, que noche tan fría, que cosa tan rara que en esta ciudad no hay casi ni perros ni gatos callejeros…todos los que ves, van amarrados a una cuerda…perros me refiero, claro. Gatos, no. Sólo un par de veces he visto gatos en cuerdas y también hurones. Huelen muy mal, eso dicen los entendidos. A mí, me parecen graciosos.

Noche, noche, un poco más noche, madrugada ya. Paseo concluido, habían estrellas, me fascinó. Mi percepción urbana se ha acrecentado un poco más con esta larga caminata, que claro está, ha incluido un poco de alcohol en mi torrente sanguíneo, como no podía ser de otra manera…creo que aprendí a verificar la Osa Mayor y la Menor. Un curso de astronomía me vendría bien. Así lograría ascender, aunque sea por pocas horas, de esta ciudad roída y subir a pasear por las estrellas, los meteoritos, los asteroides, los hoyos negros, enfin cada cuerpo estelar allá arriba…no vaya a ser que el Cielo caiga sobre nuestras cabezas, citando a los célebres galos Astérix y Obélix.

Astronomía, sí, me haré un cursillo, a ver que sacó de ahí…quizás allá arriba los graffiteros sean mejor aque aquí abajo y hayan canes, gatos y hurones en libertad por las calles. Entretanto yo, con mi_arte tengo.

“De Javier Montes de Oca”