Real Blues se compone de 8 sólidos tracks.

Viaje hipnótico al corazón de Mali bajo la batuta de St. Germain

África. La nueva obsesión sonora de Ludovic Navarre, la cara y ojos tras el proyecto parisino St. Germain, a quién la prensa le colgara el letrero de French Touch a finales de los noventa. Y es que tras una larguísima ausencia de tres lustros de los estudios de grabación, St. Germain ha vuelto con su tercera placa Real Blues, con el norte completamente puesto en el continente negro y en el blues tanto africano como afroamericano.

El viaje de Navarre, tras tomarse un descanso de su larga gira correspondiente al aclamado disco Tourist (2000), cuyas ventas se pueden contar en tres millones, comenzó en Nigeria en 2006 explorando sus ritmos étnicos. Sin embargo, Navarre no se sintió satisfecho con el trabajo obtenido y decidió viajar hasta Ghana, para sufrir una segunda decepción. En 2011 finalmente en Mali, Navarre intentó reclutar nuevamente a algunos de los músicos con los que había grabado Tourist.

La tierra de músicos prodigiosos como Ali Farká Touré, Toumani Diabaté, Vieux Farká Touré, Salif Keïta, Ballaké Sissoko o Rokia Traoré, inspiró el nuevo proyecto de St. Germain porque “el blues funciona en Mali como un sedante. Es un secreto bien guardado que hipnotiza a los músicos”, como él mismo declaró.

Navarre afirma que Real Blues está concebido para demostrar que todo viene de África y del blues, y que en parte por esto, se ha tomado tantos años para elaborarlo. “Es una cuestión de buen gusto, de darle forma coherente a todos estos ritmos compatibles”, precisa.

El primer corte del álbum, homónimo, es la síntesis óptima de lo que el artista ha querido plasmar en este trabajo. El deep house mezclado con blues, jazz y música negra de todo tipo, sazonado con hipnóticos loops y las excelsas muestras vocales femeninas de Fanta Bagayogo y las masculinas de Adama Coulibaly y Zoumana Tereta .

St. Germain, asimismo, se ha rodeado de otros instrumentistas malienses de la talla de Mamadou Cherif Soumano en la kora, y de Guimba Kouyaté en la guitarra y en el n’goni.

Real Blues que se compone de 8 sólidos tracks es un viaje ecléctico a las raíces del continente africano donde también resaltan pianos, saxofones y guitarras eléctricas. El proyecto parisino ha mostrado su nueva creación en diez apretadas fechas europeas entre noviembre y diciembre y reiniciará este año con catorce fechas más entre Australia y Norteamérica.

Sin duda, el largo descanso del guerrero ha dado su fruto. Nos atreveríamos a predecir que Real Blues pudiera marcar el hito del nacimiento de un nuevo género que acerque aún más la música africana al panorama electrónico actual. Los fans de St. Germain no pueden sentirse defraudados. Sólo cabe esperar que no transcurran quince años más.

Real Blues se compone de 8 sólidos tracks.

St. Germain ha vuelto con su tercera placa Real Blues.

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The Dataïsts, nos introduce al mundo del Arte Glitch

El error en el arte durante siglos fue sólo eso. Un paso, un período embrionario a través del cual el artista, como ser humano, va puliendo la obra final hasta presentarla libre de él. El error debía de esconderse, debía de quedar en lo más profundo del atelier del artista. Hasta hace unos pocos años con la explosión del Glitch Art.

Esta técnica rescata los errores, los fallos o los comportamientos inadecuados de las máquinas, nuevos lienzos del artista moderno, a través de las cuales se producen cuadros, textiles, vídeo o música. Esta nueva estética del error, llamada Glitch, proviene según el libro La estética del error en la edad digital del escritor Pedro Ajo, de la serie de posibles aberraciones que pueden ocurrir en los softwares, juegos de vídeo, música o vídeo.

Por su parte, para el blog de tecnología e informática ‘17 Pulgadas’, el Glitch no es más que un “comportamiento inesperado de algún soporte digital, hardware o software, pero que por su naturaleza no afecta a su funcionamiento normal”.

Entonces, ¿qué hace el artista que trabaja con esta serie de errores informáticos? Debido a que el Glitch por sí sólo, carece de méritos estéticos, precisa esta entrada del Blog 17 Pulgadas, es el artista el que debe de conceptualizar y descontextualizar ese error hasta su mínima expresión y resultado. En el arte Glitch será, por ende, el error el que sirva de medio y desemboque en un producto que el autor busca, pero al que no siempre es posible conceptualizarle la forma.

Así, de esta nueva estética de lo imperfecto que irrumpe en nuestros casi perfectos ordenadores, podemos rescatar la muestra de artistas como David Szauder quien distorsionó fotos de comienzos de siglo en su serie Lost Fragments – Failed Memories o en 56 Broken Kindle Screens de Sebastian Schmieg y Silvio Lorusso, donde los artistas presentan pantallas de libros kindle defragmentadas en collages y otros elementos.

Phillip Stearns, uno de los referentes de este movimiento, aporta con Year of the Glitch, su proyecto en el que día tras día va documentando varias manifestaciones ‘glitchísticas’ intencionadas o no, producidas por distintos soportes electrónicos.

Por su parte Benjamin Berg A.K.A. St. Alliol, experimenta con la técnica del Databending o la edición de una imagen sin comprimir con un software dedicado a otra tarea, por lo que el producto será siempre una incógnita.

 

Glitch parisino.

Y así pudiéramos seguir enumerando artistas de la vanguardia digital, pero deseamos centrarnos en un proyecto franco-venezolano radicado en Paris desde hace algunos años, The Dataïsts, compuesto por la artista visual venezolana Maggy Almao y el músico francés Antoine Marroncles. Los hemos entrevistado en su estudio de Vincennes para CasCando..NuEces…

The Dataïsts nació hace un par de años cuando el dueto se conoció mediante un grupo online de Glitch Art. Maggy estaba en fase de creación de su obra ‘Don’t feed the data’ para el colectivo ‘SPAMM SAFARI’, cuando llegó a sus oídos la música de Antoine y a raíz de esta colaboración, surgió la idea de seguir trabajando juntos. “Nuestra única regla base es crear contenido audiovisual, sin ceñirnos a ningún criterio, con la finalidad de pasar un buen rato”, explica la artista caraqueña.

La joven artista latinoamericana, radicada en Paris desde hace unos 7 años confiesa que su introducción al Glitch Art se debe a la lectura del Glitch Studies Manifesto de la artista visual holandesa Rosa Menkman, cuya investigación y profundización la llevó a ensayar con distintos formatos y resultados.

Asegura también que vivir en la Ville Lumière, la ha ayudado a comunicarse y a conocer gente de todo el mundo, como es el caso de Antoine Marroncles, A.K.A. DaFake Panda. Este artista del sonido, comenzó tocando la batería desde los 7 años y pasando por distintas agrupaciones del género Noise-rock influenciado por Nirvana o Sonic Youth, para luego comprarse su primer sampler y obsesionarse por los sonidos.

“Comencé grabando y secuenciando todo, mi cafetera, relojes viejos, a mi gato, a mi sobrinita, latas de cerveza, los pomos de las puertas, todo lo que me pasaba por enfrente. Casi se ha convertido en enfermizo”, confesó.

Antoine que reconoce las influencias de Aphex Twin, Tricky, Squarepusher, Björk o Einstürzende Neubauten, explica que últimamente es la estética glitch lo que lo apasiona: “partir de un sonido como materia prima y desestructurarlo, corromper sus datos y explotar sus errores numéricos para dejarme sorprender por los felices accidentes que resultan. Éste es el hilo conductual de mi música”, afirma.

En el atelier de The Dataïsts, lo que impera es la inspiración del momentum, es el hacer pruebas y ensayar con las posibilidades del error, para luego seleccionar lo mejor. A veces, los resultados que Maggy obtiene se los entrega a Antoine, otra veces Maggy trabaja en base a los sonidos perturbadores y cinematográficos de Antoine. Sin embargo, la diseñadora visual venezolana desmiente el mito de que haya que ir por la vida observando todo en clave de glitch. “Quizás el glitch art lo que hace es recuperar ese error cotidiano de las tecnologías que nos rodean y lo expone resaltando su lado estético”, sentenció.

Por su lado Antoine, conocido por el nombre de DaFake Panda, explica que en su obra, reflejada en The Dataïsts la música y las imágenes se refuerzan mutuamente, sin que ninguna de las dos se imponga, “ambas son indisociables, un poco como las patatas y el queso en una tartiflette”, bromea. Antoine Marroncles, en su faceta como músico en solitario, hace electrónica experimental y desestructurada, sacando su primer álbum en 2013 bajo el sello Aentitainment.

DaFake Panda actualmente trabaja en su nuevo disco que apenas se encuentra en un estado primigenio, a la par que busca nuevas fechas para tocar en Europa.

The Dataïsts ya ha expuesto en el festival Circle of Light de Moscú, en la muestra Glitch Art is Dead en Polonia, así como en el Atelier des Artistes de Belleville en Paris y para el colectivo SPAMM en Caracas, New York y Paris. En este momento trabajan con un nuevo vídeo en el que se servirán de objetos 3D en reacción con sonidos y con el cual buscarán exponer en diferentes salas de Europa y América.

“Este año intentaremos un performance audiovisual, donde imágenes y música estarán en constante interacción, con fragmentos que dejarán parte a la improvisación para tocar en tiempo real”, concluyeron Almao y Marroncles.

El Arte Glitch apenas es una nueva explosión, una tendencia de reciente data, así que nada puede estar dicho aún en este género. Mientras tanto aquí, es posible visitar parte importante del trabajo glitch de The Dataïsts, que no tiene desperdicio: thedataists.tumblr.com.

“Hᴧng_Shᴧᴎ_Shuɨ” – The Dataïsts.