Real Blues se compone de 8 sólidos tracks.

Viaje hipnótico al corazón de Mali bajo la batuta de St. Germain

África. La nueva obsesión sonora de Ludovic Navarre, la cara y ojos tras el proyecto parisino St. Germain, a quién la prensa le colgara el letrero de French Touch a finales de los noventa. Y es que tras una larguísima ausencia de tres lustros de los estudios de grabación, St. Germain ha vuelto con su tercera placa Real Blues, con el norte completamente puesto en el continente negro y en el blues tanto africano como afroamericano.

El viaje de Navarre, tras tomarse un descanso de su larga gira correspondiente al aclamado disco Tourist (2000), cuyas ventas se pueden contar en tres millones, comenzó en Nigeria en 2006 explorando sus ritmos étnicos. Sin embargo, Navarre no se sintió satisfecho con el trabajo obtenido y decidió viajar hasta Ghana, para sufrir una segunda decepción. En 2011 finalmente en Mali, Navarre intentó reclutar nuevamente a algunos de los músicos con los que había grabado Tourist.

La tierra de músicos prodigiosos como Ali Farká Touré, Toumani Diabaté, Vieux Farká Touré, Salif Keïta, Ballaké Sissoko o Rokia Traoré, inspiró el nuevo proyecto de St. Germain porque “el blues funciona en Mali como un sedante. Es un secreto bien guardado que hipnotiza a los músicos”, como él mismo declaró.

Navarre afirma que Real Blues está concebido para demostrar que todo viene de África y del blues, y que en parte por esto, se ha tomado tantos años para elaborarlo. “Es una cuestión de buen gusto, de darle forma coherente a todos estos ritmos compatibles”, precisa.

El primer corte del álbum, homónimo, es la síntesis óptima de lo que el artista ha querido plasmar en este trabajo. El deep house mezclado con blues, jazz y música negra de todo tipo, sazonado con hipnóticos loops y las excelsas muestras vocales femeninas de Fanta Bagayogo y las masculinas de Adama Coulibaly y Zoumana Tereta .

St. Germain, asimismo, se ha rodeado de otros instrumentistas malienses de la talla de Mamadou Cherif Soumano en la kora, y de Guimba Kouyaté en la guitarra y en el n’goni.

Real Blues que se compone de 8 sólidos tracks es un viaje ecléctico a las raíces del continente africano donde también resaltan pianos, saxofones y guitarras eléctricas. El proyecto parisino ha mostrado su nueva creación en diez apretadas fechas europeas entre noviembre y diciembre y reiniciará este año con catorce fechas más entre Australia y Norteamérica.

Sin duda, el largo descanso del guerrero ha dado su fruto. Nos atreveríamos a predecir que Real Blues pudiera marcar el hito del nacimiento de un nuevo género que acerque aún más la música africana al panorama electrónico actual. Los fans de St. Germain no pueden sentirse defraudados. Sólo cabe esperar que no transcurran quince años más.

Real Blues se compone de 8 sólidos tracks.

St. Germain ha vuelto con su tercera placa Real Blues.

The Dataïsts, nos introduce al mundo del Arte Glitch

El error en el arte durante siglos fue sólo eso. Un paso, un período embrionario a través del cual el artista, como ser humano, va puliendo la obra final hasta presentarla libre de él. El error debía de esconderse, debía de quedar en lo más profundo del atelier del artista. Hasta hace unos pocos años con la explosión del Glitch Art.

Esta técnica rescata los errores, los fallos o los comportamientos inadecuados de las máquinas, nuevos lienzos del artista moderno, a través de las cuales se producen cuadros, textiles, vídeo o música. Esta nueva estética del error, llamada Glitch, proviene según el libro La estética del error en la edad digital del escritor Pedro Ajo, de la serie de posibles aberraciones que pueden ocurrir en los softwares, juegos de vídeo, música o vídeo.

Por su parte, para el blog de tecnología e informática ‘17 Pulgadas’, el Glitch no es más que un “comportamiento inesperado de algún soporte digital, hardware o software, pero que por su naturaleza no afecta a su funcionamiento normal”.

Entonces, ¿qué hace el artista que trabaja con esta serie de errores informáticos? Debido a que el Glitch por sí sólo, carece de méritos estéticos, precisa esta entrada del Blog 17 Pulgadas, es el artista el que debe de conceptualizar y descontextualizar ese error hasta su mínima expresión y resultado. En el arte Glitch será, por ende, el error el que sirva de medio y desemboque en un producto que el autor busca, pero al que no siempre es posible conceptualizarle la forma.

Así, de esta nueva estética de lo imperfecto que irrumpe en nuestros casi perfectos ordenadores, podemos rescatar la muestra de artistas como David Szauder quien distorsionó fotos de comienzos de siglo en su serie Lost Fragments – Failed Memories o en 56 Broken Kindle Screens de Sebastian Schmieg y Silvio Lorusso, donde los artistas presentan pantallas de libros kindle defragmentadas en collages y otros elementos.

Phillip Stearns, uno de los referentes de este movimiento, aporta con Year of the Glitch, su proyecto en el que día tras día va documentando varias manifestaciones ‘glitchísticas’ intencionadas o no, producidas por distintos soportes electrónicos.

Por su parte Benjamin Berg A.K.A. St. Alliol, experimenta con la técnica del Databending o la edición de una imagen sin comprimir con un software dedicado a otra tarea, por lo que el producto será siempre una incógnita.

 

Glitch parisino.

Y así pudiéramos seguir enumerando artistas de la vanguardia digital, pero deseamos centrarnos en un proyecto franco-venezolano radicado en Paris desde hace algunos años, The Dataïsts, compuesto por la artista visual venezolana Maggy Almao y el músico francés Antoine Marroncles. Los hemos entrevistado en su estudio de Vincennes para CasCando..NuEces…

The Dataïsts nació hace un par de años cuando el dueto se conoció mediante un grupo online de Glitch Art. Maggy estaba en fase de creación de su obra ‘Don’t feed the data’ para el colectivo ‘SPAMM SAFARI’, cuando llegó a sus oídos la música de Antoine y a raíz de esta colaboración, surgió la idea de seguir trabajando juntos. “Nuestra única regla base es crear contenido audiovisual, sin ceñirnos a ningún criterio, con la finalidad de pasar un buen rato”, explica la artista caraqueña.

La joven artista latinoamericana, radicada en Paris desde hace unos 7 años confiesa que su introducción al Glitch Art se debe a la lectura del Glitch Studies Manifesto de la artista visual holandesa Rosa Menkman, cuya investigación y profundización la llevó a ensayar con distintos formatos y resultados.

Asegura también que vivir en la Ville Lumière, la ha ayudado a comunicarse y a conocer gente de todo el mundo, como es el caso de Antoine Marroncles, A.K.A. DaFake Panda. Este artista del sonido, comenzó tocando la batería desde los 7 años y pasando por distintas agrupaciones del género Noise-rock influenciado por Nirvana o Sonic Youth, para luego comprarse su primer sampler y obsesionarse por los sonidos.

“Comencé grabando y secuenciando todo, mi cafetera, relojes viejos, a mi gato, a mi sobrinita, latas de cerveza, los pomos de las puertas, todo lo que me pasaba por enfrente. Casi se ha convertido en enfermizo”, confesó.

Antoine que reconoce las influencias de Aphex Twin, Tricky, Squarepusher, Björk o Einstürzende Neubauten, explica que últimamente es la estética glitch lo que lo apasiona: “partir de un sonido como materia prima y desestructurarlo, corromper sus datos y explotar sus errores numéricos para dejarme sorprender por los felices accidentes que resultan. Éste es el hilo conductual de mi música”, afirma.

En el atelier de The Dataïsts, lo que impera es la inspiración del momentum, es el hacer pruebas y ensayar con las posibilidades del error, para luego seleccionar lo mejor. A veces, los resultados que Maggy obtiene se los entrega a Antoine, otra veces Maggy trabaja en base a los sonidos perturbadores y cinematográficos de Antoine. Sin embargo, la diseñadora visual venezolana desmiente el mito de que haya que ir por la vida observando todo en clave de glitch. “Quizás el glitch art lo que hace es recuperar ese error cotidiano de las tecnologías que nos rodean y lo expone resaltando su lado estético”, sentenció.

Por su lado Antoine, conocido por el nombre de DaFake Panda, explica que en su obra, reflejada en The Dataïsts la música y las imágenes se refuerzan mutuamente, sin que ninguna de las dos se imponga, “ambas son indisociables, un poco como las patatas y el queso en una tartiflette”, bromea. Antoine Marroncles, en su faceta como músico en solitario, hace electrónica experimental y desestructurada, sacando su primer álbum en 2013 bajo el sello Aentitainment.

DaFake Panda actualmente trabaja en su nuevo disco que apenas se encuentra en un estado primigenio, a la par que busca nuevas fechas para tocar en Europa.

The Dataïsts ya ha expuesto en el festival Circle of Light de Moscú, en la muestra Glitch Art is Dead en Polonia, así como en el Atelier des Artistes de Belleville en Paris y para el colectivo SPAMM en Caracas, New York y Paris. En este momento trabajan con un nuevo vídeo en el que se servirán de objetos 3D en reacción con sonidos y con el cual buscarán exponer en diferentes salas de Europa y América.

“Este año intentaremos un performance audiovisual, donde imágenes y música estarán en constante interacción, con fragmentos que dejarán parte a la improvisación para tocar en tiempo real”, concluyeron Almao y Marroncles.

El Arte Glitch apenas es una nueva explosión, una tendencia de reciente data, así que nada puede estar dicho aún en este género. Mientras tanto aquí, es posible visitar parte importante del trabajo glitch de The Dataïsts, que no tiene desperdicio: thedataists.tumblr.com.

“Hᴧng_Shᴧᴎ_Shuɨ” – The Dataïsts.

 

Disfrutar del arte subido a una azotea en Barcelona con Terrats en Cultura

Hace apenas dos primaveras que ha nacido y este verano intentará apuntalarse como una de las iniciativas culturales underground más novedosas e interesantes de Barcelona. Se trata de Terrats en Cultura 2015, una serie de 10 espectáculos artísticos llevados a cabo en amplias azoteas de Barcelona.

Los responsables de esta nueva experiencia cultural, se hacen llamar Coincidències, asociación cultural barcelonesa, quienes aseguran que la razón de existir de esta nueva plataforma para las artes es…Sigue leyendo mi artículo completo en:

http://es.blastingnews.com/barcelona/2015/05/disfrutar-del-arte-subido-a-una-azotea-en-barcelona-con-terrats-en-cultura-00380141.html 

Finaliza la tercera temporada de ‘Vikings’

La tercera temporada de la saga épica televisiva ‘Vikings‘ ha llegado a su final esta semana. Sin embargo, The History Channel, cadena que produce y transmite la serie, ha asegurado recientemente que el seriado tendrá cuando menos, una temporada más.

‘Vikings’, que pretende explorar el brutal y legendario mundo de Ragnar Lothbrok,…continúa leyendo mi artículo aquí:

http://es.blastingnews.com/ocio-cultura/2015/05/finaliza-la-tercera-temporada-de-vikings-00373787.html

Los doce largos años sin Blur han acabado

Finalmente han regresado. Se dice rápido, pero doce años son mucho para una banda que entre 1991 y 2003 solía estar en boca de todos los amantes del rock, principalmente el producido en las islas británicas. Con el cuarteto original reunido, Damon, Graham, Alex y David han lanzado esta semana su esperado larga duración The Magic Whip (El Látigo Mágico) inspirado en…Lee mi artículo completo en:

http://es.blastingnews.com/ocio-cultura/2015/04/los-doce-largos-anos-sin-blur-han-acabado-00370557.html

 

¡Ésta no es otra canción de amor para Chávez!, por Xóchil Schütz

Por que considero a este artículo, sin lugar a dudas, una de las mejores y más realistas crónicas que haya sido escrito sobre la Venezuela Chavista por un extranjero en los últimos 14 años, en Cascandonueces queremos hacernos eco de las peripecias por las cuales obligaron a pasar a Xóchil en su viaje por Venezuela, “cortesía” del gobierno bolivariano chavista. Humildemente, gracias Xóchil por colaborar como testigo imparcial a ventilar cada una de estas indiscutibles verdades acerca de la pútrida dictadura venezolana…

La poeta alemana Xochil Schütz relata, en clave de crónica, su experiencia y participación en el décimo Festival Mundial de Poesía en Caracas. El espíritu de este texto es descrito por Schütz como las “impresiones del país que se autodenomina Socialismo del Siglo XXI”.

Xóchil Schütz, invitada estrella al X Festival Mundial de Poesía en Caracas, Venezuela.

La poetisa alemana Xóchil Schütz narra el infierno que fue obligada a vivir en una invitación formal a Venezuela por el gobierno chavista.

El viaje para Caracas dura quince horas. Salgo del avión un sábado por la tarde cansada y pegostosa. Antes de presentarme ante los representantes del 10. Festival Mundial de Poesía que me recogerán en el aeropuerto, quiero refrescarme en el baño, pero no tengo tiempo. No he terminado de recorrer la pasarela del avión cuando veo mi nombre en un letrero sostenido por una joven. Paso, conducida por ella, sin tener que hacer la inmensa cola del control de pasaportes, al área VIP del aeropuerto. Está fuertemente vigilada por dos mujeres uniformadas de mirada mordaz.

La sala de aspecto señorial, amoblada con sofás de cuero, tiene aire acondicionado. En las paredes lucen pinturas, la más grande de todas muestra al presidente Hugo Chávez, fallecido en mazo de 2013.

Junto con otros poetas que también esperaban en el área VIP soy conducida a través de la instalaciones del aeropuerto en dirección a la salida. Mi vista se detiene sobre una gigantesca cola de personas esperando. Es ancha y seguro de por lo menos cien metros de largo. La mujer que nos busca me mira y dice: “Esperamos que te guste Venezuela”.

El viaje para Caracas dura cuarenta minutos. Veo montañas y pronto miles de chozas armadas de ladrillos, que se aferran a sus laderas.

Cuando le digo a la joven colaboradora del festival que debo cambiar algo de dinero, me exhorta a que los cambie con ella, de forma personal. Quiere viajar a Europa dentro de poco. La entiendo; aunque su abrupta exhortación y algo en su tono de voz me hace desconfiar. Que el gobierno ha establecido una tasa de cambio extremadamente baja, que los venezolanos tienen dificultades para acceder a divisas y que por eso se pagan altos precios por moneda extranjera en el mercado negro, eran cosas que había leído antes de emprender el viaje.

Más tarde, la joven me ofrece canjear mis euros por un precio que en realidad está 80% por debajo del precio promedio del mercado negro e incluso muy por debajo del cambio oficial. Me siento engañada. Me cuesta encontrar el valor para decirle a la joven que me está ofreciendo muy poco dinero. Cuando me oye, hace como si estuviera enterándose de que existe un mercado negro y me monta una escena de gran sorpresa. Poco después me ofrece un tipo de cambio un poco más alto que el anterior y me explica que debido a que ella trabaja para el Gobierno no puede pagar precios de mercado negro. Acepto el trato (que aún es desventajoso) porque temo que en los próximos días tendré que lidiar con frecuencia con esta joven y no quiero arruinar completamente el de por sí ya incómodo ambiente. A pesar de eso no me siento muy bien.

Seis semanas antes. La invitación es formal y amigable. La Casa de las Letras de Caracas me invita a participar en el Festival Mundial de Poesía. Me alegra mucho, pues me gusta viajar. El Ministerio de la Cultura estaba dentro de los patrocinantes. En Alemania el Estado también apoya este tipo de eventos. No creo que la situación amerite mayor precaución. Cuando Hugo Chávez aparecía en los medios alemanes, su autopromoción me parecía incómoda. Ahora está muerto y yo un poco curiosa. ¿Logró algo políticamente? ¿Es tal vez Venezuela un ejemplo de que el socialismo sí puede funcionar?

Acepto la invitación al Festival. Me informo regularmente a través del Internet sobre la situación política del país. Poco a poco comienzo a dudar: La economía está evidentemente en el suelo. Los medios de comunicación, se lamenta la prensa internacional, se encuentran controlados; el último canal de televisión independiente está siendo comprado por el Estado. De pronto leo que militares han torturado a manifestantes críticos al gobierno. No me suena a socialismo. Suena a dictadura. Pienso en cancelar mi participación en el Festival.

“Tú no eres Günter Grass”, me dice mi mejor amiga. “Tu ausencia no tendría ningún efecto. Y tal vez esas personas lo que están necesitando es poesía”.

Decido emprender el viaje. Poco después recibo el programa del Festival. En la primera página luce una imagen de Chávez. ¿Y esto qué es? No tengo nada que ver con este señor y nada de ganas de dejarme instrumentalizar.

También me pone a pensar el hecho de que yo —como poeta— debo abrir el festival. Con la actual situación política del país me parece un dudoso honor. Considero la posibilidad de citar las palabras de Rosa de Luxemburgo en la tarima: “La libertad es siempre libertad para el que piensa diferente”.

“Eres invitada”, me dice alguien. “No puedes ofender a los anfitriones”. Además de estar en contacto con los organizadores del Festival Mundial de Poesía, también estoy en contacto con el director de la biblioteca del Instituto Goethe en Caracas. Uno de mis talleres sobre la poesía slam tendrá lugar allí. Le escribo que la situación política del país me parece muy interesante. Me responde invitándome a un almuerzo informal con algunos autores críticos al gobierno. Me alegro mucho y me siento aliviada de no ser instrumentalizada por sólo uno de los lados. Sin embargo sigo teniendo una mala sensación respecto a este festival.

El hotel en el que nos hospedamos queda en el centro de la ciudad. Me dicen que no debo salir sola. Caracas es peligrosa. Se trata del antiguo Hotel Hilton que desde hace años pasó a manos del Gobierno de Chávez. Desde entonces no han limpiado las ventanas, las alfombras están sucias y la ducha de mi habitación no funciona. El servicio de habitación me trae el agua que pedí después de una hora. La siguiente simplemente no me la trae. El agua del chorro no es potable. Tengo sed. Comienzo a comprar agua en la tiendita del hotel, que abre de vez en cuando. En el desayuno evito además comer mantequilla. Está rancia.

De los cuatro ascensores del rascacielos funciona normalmente sólo uno. En consecuencia hay que esperar largos e improductivos ratos durante las horas de mayor afluencia. Cuando los huéspedes del hotel nos enteramos de que había un ascensor que sube a partir del segundo piso (mejor que nada), salimos corriendo en competencia para subir por la escalera.

En otra oportunidad me embuto entre el amasijo de gente aprisionada en el ascensor. La gente se molesta. Si el ascensor llega a quedarse parado a mitad de camino, seguro que me linchan.

A veces subo los 15 pisos a pie. Tengo muchas actividades previstas y no siempre tiempo para esperar.

No necesito lujo, pero este hotel no funciona lo suficiente.

Bienvenida oficial. El domingo en la tarde se nos da una bienvenida oficial a los cincuenta invitados al festival en el patio de un museo cercano al hotel. No, en realidad no se nos da la bienvenida. Se nos da un discurso en el que se exaltan los logros del gobierno socialista en el área de la cultura. Luego un segundo discurso, en el cual se exaltan los logros del gobierno socialista en el área de la Cultura. Luego un tercer discurso en el que el director de la Casa de las Letras, institución que nos ha invitado, con una mezcla de fervor y vanidad, expone que fue amigo personal de Chávez y lo grande que es el socialismo.

Durante los siguientes ocho días que estaré en Caracas, escucharé antes y durante cada uno de los eventos las palabras “Chávez”, “Comandante”, “Presidente” y “Patria”. Ya en este primer día su uso excesivo hace que mis oídos no las toleren más. Estoy alterada. Perpleja. ¿Qué es esto?

Es lunes por la tarde. Dentro de poco tendrá lugar la inauguración oficial del Festival en el teatro más grande de Suramérica. Se esperan más de dos mil personas. Me preguntan si quiero decir algunas palabras antes de recitar mi poema. De ser afirmativo, debo decir exactamente qué palabras serán. Respondo que no y me molesto un poco, porque luego del saludo informal que nos hicieron en el teatro, en el que se exaltaron los logros del gobierno en el área cultural del país y se nombró a Chávez al menos diez veces, había pensado de hecho en la posibilidad de decir algo.

Resulta que hay otra presentación antes de la mía: la de Chávez. En una pantalla gigantesca se le ve y se le oye, gesticulando de forma exageradamente sentimental, mientras recita un poema. ¿Este tipo realmente tenía que saber hacer de todo?—pienso. Entonces salgo al escenario. La gigantesca sala está casi vacía. Tal vez unas 300 personas se veían dispersas en ella. De esas 300, a lo largo de la noche, algunas gritan regularmente en coro “Chávez”. Es extraño; tiene un aire de teatro escolar.

Detrás del escenario, para los poetas, hay agua en pequeñas botellas de plástico. Tienen pegada una etiqueta en la que un nombre está impreso en letras gigantes: Chávez. El agua sabe venenosamente a plástico. Tengo sed, pero no me provoca tomarla.

Es martes por la mañana. Junto a mi intérprete voy en un taxi al Instituto Goethe. Allí doy mi primer taller sobre poesía slam. Doce personas, jóvenes en su mayoría, asisten al taller. Hablo sobre la poesía slam, el efecto social y literario que tiene… y que eventualmente no tiene. Escribimos textos acerca de la realidad social, los recitamos al grupo y los discutimos. Todos hablan libremente y ninguno grita “Chávez”. Es sólo luego de que recito mi texto recién redactado, que pregunta si Venezuela se está convirtiendo en una dictadura, que el ambiente cambia: una participante del taller desmiente con ahínco que la libertad de expresión se encuentre limitada en el país. Otros responden con indignación que en la Universidad ya no se puede hablar libremente por miedo a posibles consecuencias. Suena inquietante. No. Suena aterrador.

Dos jóvenes participantes deciden fundar un slam de poesía. Por supuesto es algo que me alegra.

Después del taller tiene lugar el almuerzo informal con el director de la biblioteca del instituto, su compañera de trabajo y dos artistas críticos al gobierno. Ambos artistas boicotean el festival por ser organizado por el Gobierno. Me entero de que la antes independiente Casa de las Letras, de la que recibí la invitación al Festival, fue tomada desde hace tiempo por personas leales al gobierno. Recuerdo entonces al fervoroso-vanidoso amigo de Chávez que nos “saludó” el domingo y ya no me sorprende nada.

La autora crítica al gobierno me dice que con su arte sólo intenta poner orden en el caos que causa en ella la situación política y social.

Me siento en sintonía con las personas en la mesa y no quiero irme. El almuerzo se extiende. Mi intérprete debe recordarme repetidas veces que ya es hora de partir: debemos regresar al hotel y después seguir a una lectura.

Nos despedimos afectuosamente y corremos bajo la lluvia tropical a lo largo de una calle.

La Limonera. Junto a otros autores un pequeño autobús nos lleva poco después a una lectura en un complejo habitacional en las montañas. El complejo se llama “La Limonera” y al parecer el difunto presidente Chávez ordenó su construcción para familias de bajos recursos que quedaron sin techo debido a catástrofes naturales. A mitad de camino, se sube al autobús un hombre de aspecto atlético y cabello largo. Me aborda llamándome “camarada” y me explica con voz pretenciosa que dentro de poco me encontraré con personas que nunca habían estado en contacto con la cultura. Ahora el socialismo les lleva cultura. Pareciera que estuviese hablando de animales a quienes juntos pudiéramos civilizar. Profundamente conmovido me dice luego que ama a Chávez. Le digo: “Pero parece que no a todo el mundo le pasa lo mismo”. Se molesta y dice fervorosamente: “NOSOTROS lo amamos. NOSOTROS lo amamos.” A más tardar en este momento me doy cuenta que la situación en este país es totalmente diferente a todo lo que he conocido hasta ahora.

Las casas del complejo tienen dos años de construidas. Utilizo el diminuto baño de una de las familias que viven allí, porque se pensó en llevarles cultura a estas personas, pero no en poner un baño a disposición de los autores. La puerta del baño tiene ya un enorme agujero. Y la cerradura de la puerta también está dañada, cosa que compruebo unos momentos después: no puedo abrirla. La amable familia necesita largos minutos y la ayuda de herramientas para poder liberarme. Me siento incómoda y desconcertada. No necesito lujo, pero un Estado que ni siquiera puede fabricar puertas y cerraduras que funcionen me parece débil.

El recital de poesía y la apertura de la actividad se retrasan por la misma razón que la inauguración se retrasó: un político socialista, que estaba en el programa, nos hace esperar para terminar no apareciendo.

Hace frío aquí en las montañas. Nadie nos avisó con antelación y ahora morimos de frío. Entretanto ya se hizo de noche. Nadie nos ofrece algo de comer. Tenemos hambre. También tenemos sed, pero nadie nos ofrece algo de beber. De pronto ya no puedo más y colapso. Necesito recostarme.

El recital comienza tarde, pero comienza. Sin mí, pero los escucho. El director de la Casa de las Letras, presente en el evento, entona himnos de alabanza a Chávez. El numeroso público está entusiasmado. Se escuchan los primeros gritos de “Chávez”. Los poetas venezolanos invitados recitan poemas de alabanza a Chávez. Estoy recostada en el asiento de atrás del autobús que nos trajo aquí. Poco antes de mi turno, me obligo a salir del autobús y a subir al pequeño escenario al aire libre. Un pequeñín tambalea al micrófono y dice que Chávez una vez lo abrazó y que lo ama. La multitud está emocionada. Estoy segura que en cualquier momento en Venezuela Chávez será declarado santo y se convertirá en religión. Tengo la sensación de que nadie me creerá esto en Alemania. Pero en Alemania nadie tiene idea de lo que está pasando aquí.

Ya se hizo de noche. Durante el viaje de regreso al centro de la ciudad, que dura una hora, el socialista de cabello largo que ya había conocido camino a la lectura, reparte clementemente pequeños pedazos de pizza fría y vieja, como si estuviese repartiendo la Sagrada Cena. Siento ganas de reír, pero no puedo. Estoy hambrienta y sobre todo muerta del cansancio.

Miércoles por la tarde. Vamos en taxi a una escuela, en la que daré mi segundo taller. Somos mi intérprete, yo y una mujer hasta ahora desconocida que nos acompaña. Dice trabajar en la Casa de las Letras y tiene un aspecto pedantemente fiel a la línea, tal como me imagino a una funcionaria del Ministerio para la Seguridad del Estado (de la República Democrática Alemana). Me siento incómoda, en el sistema incorrecto y no tengo ganas de conversar. Prefiero ver por la ventana. Al borde de la calle veo repetidamente colas de personas. Que los venezolanos deben hacer cola para comprar papel higiénico, jabón y mantequilla es algo que ya escuché. Que tienen que hacer cola para poder tener un puesto en un autobús era algo que no sabía. Siento compasión, pero al mismo tiempo recuerdo a una venezolana que me dijo que la gente aquí se toma los inconvenientes con humor.

La escuela queda al borde de un barrio. El taxista tiene miedo de atravesarlo. Pasa una hora mientras conseguimos un camino más seguro a nuestro destino. Llegamos demasiado tarde.

Un profesor muy entusiasmado de unos cincuenta años aproximadamente nos espera en la calle. Nos grita permanentemente camino a la escuela como si fuéramos sordos. Entramos a las instalaciones. A causa de su construcción abierta y techos altos, el ambiente es insoportablemente ruidoso. Todo retumba. El profesor tiene que gritar para presentarnos a los estudiantes. La funcionaria socialista que nos acompaña tiene que gritar para alabar al gobierno. Tengo que gritar al recitar mis poemas e intentar conversar con aproximadamente ochenta chicos de trece años.  Es complicado, pero de alguna forma lo logro. Al finalizar el taller, el profesor me acerca una bandeja con pasapalos que los alumnos han preparado para nosotros. Estoy conmovida. Los alumnos son cordiales, quieren autógrafos y tomar fotos de recuerdo con sus teléfonos celulares. Al finalizar, el profesor me entrega solemnemente un montón de hojas metidas en una carpeta pegajosa. “Mis poemas”, me dice. “Puedes publicarlos en Alemania”. Siento que me exige demasiado, al fin y al cabo ni siquiera hablo español.

Otros eventos. Regresamos al hotel y poco después tenemos que seguir a la próxima lectura. Tiene lugar en el patio del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Este evento no estaba en el programa del festival que me habían enviado.

Junto a tres autores internacionales hay diez autores venezolanos invitados que alaban a Chávez fervorosamente. El público está entusiasmado. Abandono la tarima antes de tiempo porque simplemente no puedo soportar la propaganda permanente. Me prometo nunca más viajar a una dictadura. Más tarde escucho a una cantante cantar con total entrega una canción de amor para Chávez.

Después de la actividad una mujer del público se acerca a mí. “Obama loco”, dice. Y luego dice: “Merkel loca”. A pesar de que no hablo español, conozco la palabra “loco” y sé lo que significa. La mujer espera que yo por lo menos asienta con la cabeza, expresando que estoy de acuerdo. Cuando en vez de eso digo “No”, me asusto porque siento que me va a atacar físicamente.

Jueves, viernes y sábado se llevan a cabo más recitales. Siempre están invitados, junto a nosotros, los autores internacionales, numerosos autores venezolanos que entonan cantos de alabanza a Chávez y llaman a la lucha de clases. ¿Será que es un intento de impedir que la gente siga dudando del resultado de las elecciones ganadas por el hijo de crianza de Chávez, Nicolás Maduro? ¿O de unirse a la oposición?

Cuando es mi turno en un teatro grande, ante un público bastante numeroso, después de dos horas de “poesía-propaganda”, digo: “Cuando nos amamos, no necesitamos ninguna lucha política”. Más o menos la mitad del público aplaude prudentemente. Los demás hacen un absoluto silencio. Un hombre se enfurece. Mi frase fue decente. Sin embargo, la siento casi peligrosa.

El Gobierno de Chávez comenzó a ofrecer en Caracas un festival gratuito (“la ruta nocturna de los museos”) los fines de semana. Tiene el objetivo de hacer posible a los jóvenes de los barrios el contacto con la cultura, sin costo alguno. Son precisamente este tipo de acciones las que en medio de todo reducen mi incomodidad, me hacen poner en tela de juicio mi creciente rechazo por este Estado. A mí estos festivales me parecen algo bueno. Incluso estoy contenta de presentarme allí.

Por la tarde tengo una entrevista con la televisora cultural más grande del país. Me dicen que debo decir frente a las cámaras lo que significa Chávez para mí. Me rehúso y le explico al empleado de la televisora que la poesía es independiente. Me ven con sorpresa. Una vez más tengo la sensación de estar en un mundo distinto al que conozco.

Aproximadamente tres mil personas, bien dispuestas, asisten en la noche. Están contentos de escuchar, después de la presentación de un grupo musical, poemas en alemán y su traducción. Estoy sorprendida de la increíble recepción que tengo —sin necesidad de exclamar ante el público “Chávez”, “Comandante” o “Presidente”. Los poetas de Francia y Palestina mantienen otra posición: el poeta slam francés es evidentemente fanático de Chávez, la poeta rapera palestina está feliz de que Chávez en algún momento tuvo una posición crítica con respecto a Israel. En general he comprobado que algunos de los autores internacionales sienten entusiasmo o al menos simpatía por Chávez, mientras que otros aún no se han ocupado de informarse sobre la situación política del país.

Como ya antes de emprender este viaje, me gustaría saber si hubo autores que rechazaron la invitación porque no quisieron viajar a este sistema.

Domingo al mediodía. Mi partida se aproxima. La despedida de algunos de los jóvenes colaboradores, quienes nos atendieron en la oficina del festival en el hotel, es cordial, casi familiar. Muchos de ellos fueron francos, comprometidos y bastante encantadores. Me siento irritada una vez más. ¿Es posible que gente tan simpática apoye a una dictadura y que eventualmente la ayude a construir? Ninguno de ellos quiso hablar sobre Chávez sin que yo se lo pidiera. Mi “colaborador favorito”, un verdadero sol, me pide que le recomiende más poetas slam: quiere invitarlos a Venezuela el año que viene, para organizar más talleres y eventos literarios para que la poesía slam sea conocida en el país.

Recuerdo al director de la biblioteca del Instituto Goethe, quien me dijo durante nuestro encuentro el martes, ya en confianza: “Ya escuchaste autores críticos. Pero ve también el otro lado; ellos te invitaron y están muy interesados en el tema de la poesía slam“.

Nos dirigimos en autobús hacia el aeropuerto. Como siempre cuando recorro Caracas, me llaman la atención las innumerables paredes de edificios que tienen grafitis e imágenes que alaban fuertemente a Chávez y a Maduro. La simbología recuerda a la de Corea del Norte, la antigua República Democrática Alemana, la Unión Soviética: los mandatarios se presentan desde una perspectiva que los hace tener un efecto abrumador. Hay que levantar la vista hacia ellos. Estoy feliz de no tener que verlas más. La propaganda es tediosa, parcializada, me altera.

Maduro, quien se aferra al poder, también tiene fama de tedioso. “Ni siquiera le gusta a mi abuela”, me comentó una venezolana. “Y ella fue una verdadera chavista”. Pero en las paredes de los edificios dice: “Chávez dijo que eligieran a Maduro”. Así que. Bueno.

La clase media se desangra bajo la situación política actual, me comentaron convincentemente: trabaja más de lo que es bueno para la salud y de todas maneras el dinero no le alcanza para vivir. Pero la clase baja es inmensa. Y por supuesto prefiere vivir, en vez de en la calle, en uno de los nuevos rascacielos sin ascensor construidos baratamente por el Gobierno. Y si los choferes de metro son presidentes y señoras que limpian influyen de forma decisiva en círculos literarios —y lo pueden hacer en la Venezuela actual, según me informaron de forma muy convincente— estamos frente a una especie de “Sueño Americano” que evidentemente motiva a muchas personas. Irónicamente. Porque se odia a los Estados Unidos.

Tal vez las limosnas y las acciones por los pobres sólo son una forma de tapar el hecho de que el Estado es profundamente corrupto. Esa opinión la escuché muchas veces de venezolanos. No puedo juzgar eso tras apenas unos pocos días en el país.

La joven colaboradora del festival que a mi llegada cambió tan desfavorablemente mi dinero me abraza fuertemente al despedirnos en el aeropuerto y me dice que tenemos que mantenernos en contacto, pase lo que pase. Estoy asombrada. ¿Será que tiene mala conciencia? ¿O tal vez no tiene consciencia de qué es justo y qué no? No lo sé. Más tarde alguien dirá: “Ni lo uno ni lo otro. Está echada a perder. El sistema político la ha deformado tanto que se acostumbró a ser falsa”.

Nosotros los autores no esperamos tanto como los demás viajeros. Pero igual al salir por el aeropuerto tenemos que esperar. Sólo en la cola del control de pasaporte pasamos una hora y media. Cansa. Altera. Otra media hora había pasado cuando revisaron nuestras maletas.

En general: equipaje: Todos tenemos más de lo que teníamos al entrar al país. Nuestros honorarios nos los dieron en efectivo, en moneda local. A causa de las diversas tasas de cambio existentes en el país no se puede cambiar ese dinero en ningún otro país del mundo. Así que no nos quedó otra sino gastar todo el dinero. Por supuesto fue divertido. Pero hubiésemos preferido utilizarlo para pagar nuestro alquiler.

De regreso en casa sigo preguntándome si verdaderamente acabo de visitar una dictadura. La omnipresente propaganda en Caracas me molestó inmensamente. Así como el hecho de que la política dominó de forma casi absoluta al festival, intentando vender propaganda como arte y así degradar al arte al nivel de propaganda. Pero, ¿eso es suficiente para decir que se trata de una dictadura?

Un oriundo, a quien le pregunté si en Venezuela existía una dictadura, gimió: “Ni nosotros mismos lo sabemos”.

Un autor de Haití con quien conversé opinó: “No puedes aplicar a una democracia latinoamericana la misma escala que a una europea” —¿Y por qué no?

La autora crítica al gobierno que conocí en el almuerzo organizado por el Instituto Goethe dijo: “Venezuela es una dictadura del siglo XXI, se oculta detrás de una máscara de democracia”.

No soy inexperta en el tema de entender sistemas políticos. Pero éste no lo entiendo. La sensación de confusión no quiere disiparse. Mientras más intento entenderlo, más tengo la sensación de que en mi cabeza hay un insecto gigante, que no quiere salir. Tal vez su nombre sea, de hecho, “dictadura”.

Autora: Xúchil A. Schütz, poetisa alemana nacida en 1975, escritora, poeta-performadora, politóloga y editora.

El tercer festival de Barcelona es para mí, el primero.

Cruilla-Festival_2013Al fin conseguí mi festival musical idóneo para mi estilo de vida, para mis gustos musicales, para mis referencias de vida y mis concepciones artísticas, filosóficas y hasta ideológicas en mi ciudad adoptiva de Barcelona.

La gran mayoría de jóvenes que viven en la ciudad condal o en sus alrededores, o inclusive en el resto del estado español, al asociar Barcelona con festival, piensan inmediatamente en los dos más grandes que sin duda, siguen siendo el San Miguel Primavera Sound, próximo a realizarse y que contará este año con la increíble presencia de Blur y que suele explorar más bandas de la movida Indie o hipster, bandas más noveles, con un sonido más moderno y urbano y sobretodo basado fuertemente en la movida de las islas británicas.

Por otro lado, encontramos también al Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art Sónar de Barcelona, el cual está igualmente consagradísimo con sus veinte ediciones a cuestas, y que también está muy próximo a realizarse. Este año contará con la presencia de Pet Shop Boys, Kraftwerk, Justice, Skrillex,

Buraka-somsistema

Buraka Som Sistema / Portugal.

 

catpower

Chan “Catpower” Marshall / USA.

 

ferminmuguruza

Fermín Muguruza / Euskadi.

 

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Goran Bregovic / Bosnia & Herzegovina.

 

morcheeba

Morcheeba / U.K.

 

suede

Suede / U.K.

 

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Tiken Jah Fakoly / Côte d’Ivoire.

 

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Toots & The Maytals / Jamaica.

 

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Wyclef Jean / Haití.

 

 

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Rokia Traoré / Mali.

 

 

 

 

 

 

 

entre otros grandes artistas de la movida electrónica y digital. Si bien, éste segundo me atrae muchísimo más que el primero, también reconozco que se aleja en mayor medida de mis atracciones y motivaciones musicales de toda la vida.

Como tercera opción y ya después de estos dos grandes festivales primaverales, tenemos el festival que se ha ido consolidando con sus cinco ediciones previas y para este año 2013 promete consagrarse como el festival per se del verano barcelonés. Me refiero al Festival Cruïlla Barcelona, que este año cuenta con el poderoso patrocinio de la más posicionadas de las cervezas catalanas: la Estrella Damm (es un hecho, no me pagaron por afirmarlo).

Esto, como bien lo dicen sus propios organizadores ha contribuido a abaratar los precios de las entradas, para que “nadie se quede sin festival de verano”. Aunque reconozco que en los años anteriores el cartel ha estado mucho más potente y atractivo para mis gustos musicales, contando en la edición anterior con la poderosa presencia de Gogol Bordello, Iggy Pop, Amadou & Mariam, Nneka, Gustavo Cordera de la Bersuit Vergarabat, Julieta Venegas, The Specials, Cypress Hill, Linton Kwesi Johnson, Dub Inc., Nortec Collective, entre otros y la edición del 2011 con las brillantes actuaciones de Jack Johnson, Fat Freddy’s Drop, Madness, Calle 13, Lee “Scratch” Perry & Max Romeo, Alborosie, Obrint Pas, entre otros, lo que se viene para el 2013, tampoco es ninguna trivialidad.

Chan Marshall, también conocida como Catpower, melódica y depresiva cantante y compositora norteamericana, la reconocida y aventajada banda brit pop de los ’90 Suede presentando su nuevo álbum “Bloodsports”, el rapero y activista haitiano Wyclef Jean, antiguo miembro junto a Lauryn Hill de The Fugees, quien se ha hecho respetar por sus numerosas colaboraciones con músicos reconocidos como Celia Cruz, Shakira, entre otros, serán algunos de los platos fuertes del primer día del festival, el viernes 5 de julio. Los legendarios Toots & The Maytals, con sus cincuenta años a cuestas de incansable reggae y ska jamaiquino, la batidora de ritmos frenéticos luso-angoleña de Buraka Som Sistema, directo de los barrios mestizos de Lisboa y la electrónica pop y funk de los escandinavos de Whomadewho complementa mis predilecciones en esta ecléctica mezcla auditiva que tanto pone el sello en el Festival Cruïlla de Barcelona.

Para el sábado 6 de julio, el espacioso recinto del Fòrum contará con el cartel sincrético conformado por el trío británico liderado por la exquisita vocalista Skye Edwards, Morcheeba, el activismo hecho reggae del portentoso cantante marfileño Tiken Jah Fakoly (un ídolo personal de este servidor por quien he esperado muchos años para ver su magnífica puesta en escena africanista), la participación anfitriona del vasco y siempre políticamente incorrecto Fermín Muguruza celebrando sus 30 años de carrera comprometida con su ideología política y su lengua, el torbellino balcánico Goran Bregovic y su Wedding & Funeral Orchestra que vendrá a hacer bailar a media ciudad con sus composiciones gitanas, muchas de ellas, célebres por las películas de Kusturica, Rokia Traoré una de las voces femeninas más hermosas y desgarradoras del continente negro presentando su nuevo álbum “Beautiful Africa” y cerrando el cartel, el magnífico joven de New Orleans, un auténtico as del trombón y de la mezcla del jazz más purista con el hip-hop más urbano, Trombon Shorty & Orleans Avenue.

Todo este maravilloso cartel internacional se complementa con otras actuaciones, que seguramente no presenciaré, porque con tantos artistas y tres tarimas simultáneas, no alcanzaré a hacerlo, pero decir que Snoop Dog, James Morrison, Rufus Wainwright, Billy Bragg, el puertorriqueño Tego Calderón y muchas más bandas de la escena rock, pop y mestiza catalana, actuarán ese primer fin de semana de julio, no es poca cosa y sólo viene a incrementar el prestigio y el alcance que el Festival Cruïlla se ha venido labrando en el escenario musical europeo.

Bueno, falta poco menos de dos meses para deleitarme con este grandioso festival y ya escucho a diario a los grandes músicos que se darán cita en el mismo. Decirles que los abonos para el mismo están actualmente muy bien de precio, pero luego los irán incrementando. Por esta razón y con el cartel más que cerrado para la edición 2013, recomiendo adquirirlas ahora mismo. Luego, no digan que no se los dije. ¡A rockanrolear!

Todo el Arte Glitch de Maggy Almao

Según nos lo definen en el blog especializado en tecnología, videojuegos e informática “17 Pulgadas” (http://www.17pulgadas.com/2011/04/05/glitch-el-error-como-arte-en-el-medio-digital/), el “Glitch” no es más que “un error o comportamiento inesperado en algún tipo de medio o contenido digital, ya sea software o hardware que por su naturaleza no afecta al funcionamiento normal de tal, y por lo tanto no se puede considerar bug. De esta manera, un glitch llega incluso a ser un acontecimiento anecdótico no intrusivo que se podría catalogar incluso de «característica adicional no esperada» como se hace referencia en la Wikipedia. Se ha creado una corriente paralela gracias a los glitch en el mundo de los videojuegos, en el que se explotan, graban y aprovechan para beneficio propio o por diversión este tipo de características «extra», pero en el caso que nos ocupa la cosa trasciende de ser una cosa anecdótica a ser el medio de la expresión artística más conceptual, el arte glitch.

Entonces, ¿qué vendría a ser el Arte Glitch? Según esta misma entrada del mencionado blog, el arte glitch “no se limita únicamente a la expresión gráfica accidental, sino que es el medio a través del que se pretende conseguir un concepto de expresión artística en diversos medios como puede ser el ya mencionado gráfico y estático hasta el audiovisual. El glitch por sí solo no tiene por qué plantear una expresión artística con méritos estéticos, sino que es el propio artista el que conceptualiza y extrapola, descontextualizando el resultado hasta la mínima expresión del error y su resultado. El glitch puede presentarse en esa fase, la fase de lo azaroso: el resultado inesperado en el funcionamiento de algo, o bien puede ser inducido por el artista dando las condiciones para forzar el medio hasta hacer fallar y/o manipulando un flujo de información para anteponerse al fallo esperado.”

A manera de resumen el autor de este post en el blog 17 Pulgadas, nos dice que lo más interesante del Arte Glitch “es que nadie puede provocar un error como medio y resultado final, sino que es el propio error el que sirve de medio y es obra artística desembocando en un resultado, producto que el autor busca pero que no había conceptualizado en su forma”.

A partir de esto y esperando haber disipado un tanto la bruma que nos envolvía cuando escuchábamos el término Glitch y más aún, eso del “Arte Glitch”, una de las personas que me ha introducido a conocer esta nueva tendencia artística propia de las vanguardias digitales del siglo XXI, es la artista venezolana radicada en París, desde hace un quinquenio, Maggy Almao, quien ha desarrollado un trabajo encantador al borde de la fijación glitchística con este arte deconstructivo de imágenes, videos y sonidos. Aquí les dejo el enlace directo a su página web para que se maravillen con sus trabajos tanto como yo: http://www.maggyalmao.com/index.html y por supuesto, como todas las nueces hay que verlas, aquí les dejo una ínfima muestra de lo que verán en la web de Maggy Almao, talento venezolano en la Ville Lumière.

rgb4

rgb4 por Maggy Almao

rgb2

rgb2 por Maggy Almao

r1

r1 por Maggy Almao

botox2

botox2 por Maggy Almao

A2

A2 por Maggy Almao

r4

La propia artista aparece en su obra digital en r4

 

Gran video concienciador de la Fundación One Billion Rising

Recientemente, este magnífico video concienciador de 3 minutos de duración, llegó a mis manos y me propuse que aunque la campaña haya finalizado recientemente (el 14 de febrero pasado), igualmente lo difundiría por mis humildes vías, ya que el mensaje sigue tan vigente hoy, en pleno 2013, como lo habría sido en la época faraónica o mesopotámica. Me refiero al maltrato hacia la mujer, por lo que, y en conmemoración del reciente Día de la Mujer, el pasado 8 de marzo, quiero rendirle este pequeño homenaje en Cascando Nueces a todas las mujeres del mundo. Ayuda a difundir este mensaje, muchas gracias.

El video es de la Fundación “One Billion Rising” y buscaba llegar al billón de vistas en el portal de podcasting número 1 del mundo: Youtube.com; sin embargo, podemos constatar a fechas de hoy que sólo han llegado al millón cien mil vistas. Está dirigido por Eve Ensler y por Tony Stroebel. ¡A difundirlo!

Un billón de vistas contra la violencia hacia la mujer.

Video concienciador contra la violencia hacia la mujer dirigido por Eve Ensler y Toni Stroebel.

Lo más impresionante que se puede hacer con una tabla a cuatro ruedas

¿Pensaste alguna vez que lo que verás a continuación era realizable sobre una patineta? Pues, yo no. Luego, necesitarás ayuda para cerrar la boca cuando Kilian Martin termine su impresionante performance sobre esta tabla en una Estación abandonada de la RENFE en Madrid. Te lo he prevenido:

El fenómeno del skate madrileño, el artista Kilian Martin.

El skater madrileño hace de las suyas en una estación de tren abandonada.